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Milagro en La Guaira: INTT traslada y brinda atención médica a abuela de 95 años rescatada de los escombros

Evangelina Moreno tiene 95 años, una prótesis de cadera y una voluntad inquebrantable de aferrarse a la vida. El pasado 24 de junio, la naturaleza sacudió con fuerza al estado La Guaira con un doble terremoto que transformó su hogar en escombros en solo unos segundos. Durante más de cuatro eternas horas, el silencio y la incertidumbre la rodearon bajo las estructuras colapsadas. Sin embargo, su historia no estaba destinada a terminar allí; estaba por convertirse en un auténtico milagro de vida.

La luz al final del túnel llegó gracias a las manos desesperadas pero firmes de su propio hijo. Tras una intensa búsqueda, logró rescatarla de los escombros y, de inmediato, le prestó los primeros auxilios. Consciente de la delicada salud de su madre, quien presentaba fuertes contusiones en las rodillas y requería una evaluación urgente por su prótesis de cadera, el hijo no dudó en buscar apoyo y contactó al equipo de trabajo del Instituto Nacional de Transporte Terrestre (INTT).

La respuesta del ente de transporte fue inmediata. Una comisión de trabajadores se trasladó con urgencia hasta el sector Caribe, donde se encontraba la sobreviviente. Con el máximo cuidado y el respeto que infunde la vulnerabilidad de una mujer de casi un siglo de vida, el personal del INTT aseguró su traslado hacia el centro asistencial habilitado por la institución en la zona.

En el centro de acopio, médicos especialistas recibieron a la señora Evangelina. El diagnóstico inicial concentró los esfuerzos en un riguroso chequeo óseo para verificar el estado de su prótesis y tratar las severas lesiones de sus articulaciones. Tras los exámenes, el equipo de salud aplicó de forma oportuna el tratamiento pertinente, estabilizando a la paciente y devolviéndole la tranquilidad a su familia.

Conmovido por el despliegue y el desenlace de la emergencia, el hijo de Evangelina Moreno expresó su profundo agradecimiento a los servidores públicos. Destacó no solo la rapidez de la acción, sino también el trato humano, la empatía y la alta vocación de servicio demostrada por los trabajadores del INTT, quienes más allá de sus labores habituales de transporte, se convirtieron en los ángeles guardianes que hicieron posible este milagro en La Guaira.

 

 

PRENSA INTT//R: EDDYMAR CORONADO/F: COMUNICACIONES INTT